El pasado sábado estuve currando un nuevo reportaje, en este caso sobre el Festival Internacional de Benicàssim, el FIB, con el foco puesto encima de los fibers , dentro y fuera del recinto, en playas, paseos y demás. Excesivo calor y demasiados kilómetros como para obtener algo potente, al menos eso aprecio tras la revisión de las fotos. Respecto a lo musical, la enorme actuación de Bigott (subo aquí Pachanga, gran tema) me mantiene todavía hoy con las pieles de gallina. El FIB que viene, más. For sure.
El próximo jueves 29 de julio a las 22:00 se proyectará este vídeo sobre pantalla grande en La Plaça del Pastoret de la Ermita de la Virgen de Gracia de Villarreal.
De momento, a ver si a alguno de los cuatro gatos que se pierden de vez en cuando por aquí le apetece verla en esta película de VIMEO.
Últimamente no aparezco mucho por aquí, lo sé. Me encuentro en un punto pasota en cuanto a reflexiones u opiniones escritas. Supongo que son etapas y ahora creo que comienza una nueva, al menos fotográfica.
En pocas semanas han ocurrido diferentes y gratos eventos en mi vida fotográfica. He recibido varios premios y sido finalista en algunos otros certámenes. Por fin he comprado una impresora, y finalmente me han invitado a participar en el último número, el 624, de la revista Arte Fotográfico, que desde hace unos meses edita en cada nuevo número una monografía sobre algún tema concreto, en este caso "Festejos Populares".
Por tanto, me encuentro feliz como una perdiz. Por cierto, ¡comprad la revista, merece la pena!
Los días del 23 de abril al 6 de mayo de 2010 tendrá lugar la exposición fotográfica del artista premiado en el certamen de arte contemporáneo J.A.Sequí, Manuel Navarro Forcada, cuya inaguración tendrá lugar el día 23 de abril de 2010, viernes, a las 20,00 horas.
A continuación de dicha inaguración tomaremos un aperitivo acompañado de un vino de la tierra, al cual queda usted invitado.
La exposición tendrá un horario al público de 19,00 - 21,00 horas de la tarde, de lunes a viernes.
Localización : Auditorio Municipal de Tarancón (Cuenca)
El auto del juez instructor del caso Matas parece el de un hombre que se ha sentido perplejo y cabreado al comprobar que un reo de la justicia le tomaba por idiota. La perplejidad y el cabreo del magistrado son los de cualquiera de nosotros cualquier día de la semana y a propósito de multitud de asuntos. Así, al escuchar decir a Rajoy que ya dijo ayer lo que tenía que decir, cuando ayer no dijo nada, sentimos lo mismo que el juez al oír que los pisos del ex presidente no son suyos, o que su patrimonio es el resultado del ahorro, o que no controlaba los dineros públicos porque asistía a muchas bodas. Ignoramos a cuántas bodas asiste Rajoy, pero entre langostino y langostino debería hacer alguna declaración seria sobre asuntos que le quedan tan cerca. Perplejos y cabreados nos quedamos también cuando vemos salir a Tamayo de la sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid amenazando con tirar de la manta de no ser recibido por su protegida, Esperanza Aguirre. La perplejidad se convierte en estupefacción cuando pasan los días y si te he visto no me acuerdo. ¿Le dieron lo que pedía, quizá lo que le debían? ¿Y quién nos paga a nosotros, pobres mortales, como el juez del caso Matas, todas las explicaciones que se nos deben desde aquella operación mafiosa que cambió el sentido del voto de los madrileños? De piedra nos quedamos, asimismo, al comprobar dónde encontró trabajo el guardaespaldas de Tamayo tras amenazar a su vez, qué curioso, con cantar La Traviata. Cabreados estamos con lo que nos cuentan del tesorero Bárcenas, en fin, y con lo que explican a propósito de Camps, y con la defensa que Génova hace de Fabra. Todo ello por no hablar del modo en que la Iglesia ha venido protegiendo y ocultando a sus pederastas, a los que en algún caso ha tratado de pobres mártires tentados por adolescentes sin escrúpulos.
Un año. En un año han ocurrido tantas cosas que me agoto sólo con pensar con la intención de escribir, recopilar o mucho menos mostrarlas. Pero por más calamidades acaecidas fuera y dentro de mi entorno lo verdaderamente importante es que mi niña tiene ya un año.
Hace bien poco me enteré de su muerte. Otro crack menos. Nos estamos quedando sin los verdaderamente grandes en cada una de las disciplinas artísticas. Estamos rodeados de mediocres, "triunfitos", burdos imitadores y cretinos sin rumbo.
Let’s don’t worry my brother in this world we are all the same,
We must find peace,
We must find it together, it’s not far away from your heart,
You got the good vibration,
Let your heart follow the rhytm when the boys get your emotion,
You have to feel peace,
When the butterfly dances in the sky, when you want to sing what you like
You got the good sensation,
You got the good sensation,
You got the good vibration,
……………………………
You got the good vibration,
Let’s don’t worry my brother in this world we are all the same,
We must find peace,
We must find it together, it’s not far away from your heart,
You got the good vibratïon,(x3)
Playing For Change. Canción creada por Pierre Minetti.
A veces, cuando me llega el no saber qué hacer frente al teclado, pruebo. Y eso que nunca me ha gustado navegar compulsivamente buscando en quién inspirarme, alguien que arroje una luz, una fuente que, al menos, motive mis inquietudes fotográficas. Algo que me ponga de verdad, que por cierto deberían ser muchas y muchos autores dado mi poco interés por conocerles. Pero nada. Lejos de conseguir energía e inspiración empeoro mi mala hostia, con lo que la apatía crece. Conozco a gente que no hace otra cosa: beber y beber de múltiples fuentes para, al final, expulsar la misma sustancia con mayor o menor filtraje renal. Hay quien micciona con exactitud el mismo meollo, la misma composición química, sin miramientos.
Recuerdo ahora a Picasso cuando, frente al bisonte de Altamira y ante la perfección técnica y estética de algo dibujado 15.000 años atrás, sentenció: “Después de esto todo es decadencia”
No dejo de participar en algún concurso nacional, una veintena durante este año 2009. He conseguido la friolera de tres premios, dos de ellos menores. Tres de veinte. Me abruma lo que se premia. No soporto ver algunas, muchas de esas mierdas. Me da pavor imaginar los comentarios de esos jurados deliberando, verdaderos culpables de tanta moda digital, vulgar y efímera. Ya no guardo los catálogos con el cariño de hace unos años. Es pura bazofia. Me da náuseas la jeta con la que unos emulan a otros dentro y fuera del concurso. Cuánta mediocridad. Cuánta sopa boba e impunidad. Cuánto cretino suelto. Cuánta cara dura.
Doy gracias a Kubrick por no visitar compulsivamente webs, blogs y revistas. Prefiero engullir de vez en cuando la obra de los maestros de verdad o, qué cojones, nutrirme de mi propio criterio, una fuentecilla humilde y sencilla. Cuando emane agüita, claro está.
A partir de ahora ya puedo teñir mis canas, estirarme la piel, modelar mis abdominales y afeitarme brazos, piernas, sin olvidar el trasero...
Ya he llegado a los cuarenta. Pero coño, lejos de estar en crisis estoy feliz por lo recorrido y ansioso y espectante por seguir caminando. Así que, ¿crisis?, ¿qué crisis?
La masa de dinero negro atribuida a Jaume Matas me hizo pensar en la antimateria. Cada euro negro, una antipartícula. ¿El dinero negro se cuenta o se descuenta? En todo caso, sólo podría descontarlo una antipersona. Tener una fortuna en dinero negro equivale a poseer una antifortuna. No sabemos cuántas antifortunas hay, quizá más que fortunas. Después de todo, la mayor parte del universo está compuesto de materia oscura. El palacete de Matas es en cierto modo un antipalacete en cuyo interior sólo se puede llevar una antivida, quizá una antivida repleta de antifiestas y de anticaviares y de antiVegas Sicilias y de antiangulas diarias, pero una antivida. Aunque hay antividas mejores que muchas vidas, la antivida aspira a la vida como el dinero negro suspira por ser blanqueado, aun perdiendo algo de su valor. La antimateria se encuentra en todas partes y en ninguna. El propio Estado dispone de cantidades notables de dinero negro sin el que el sistema no funcionaría. Según la Wikipedia, "en física y química se conoce como antimateria a las agrupaciones organizadas de antipartículas". Parece una definición del hampa, de la mafia. Del encuentro entre la materia y la antimateria surgió el universo. Quizá si introduces un euro blanco y otro negro en un acelerador de partículas y los haces chocar a gran velocidad, aparece una caja de ahorros. Cuando Matas adquirió y reformó su antipalacete, él era el Estado, o quizá el antiEstado disfrazado de Estado. Quiere decirse que tenemos un problema de fronteras. Menos mal que ahí está el Tribunal Constitucional para decirnos dónde termina la realidad y comienza la antirrealidad. Por cierto, que cuando a una nación se le niega el estatus de nación deviene inevitablemente en una antinación (o sea, pura materia oscura). ¿Es preferible tener de vecina a una nación o a una antinación?